
Espera la palabra
en mi cerebro
a engancharse a otra
y crecer,
pausadas quedan
las palabras en el nido,
esperando el momento
que verán la luz
en el poema.
No es un tiempo consciente
el nacimiento,
a veces me superan,
a veces me rescatan
del pozo de lo oscuro,
llaman mi atención
y salen libres,
me ayudan a expresar
lo que va en mi,
que ni certero siento.
Y el verso redondea
aquella idea,
cual hilo conductor
que ordena, lucha,
en aliviada digestión
del pensamiento.
Otras veces voy forjando,
con espíritu cantero
el verso que lucha con la idea
y golpea cual vocero
las paredes del poema.
Las palabras hacen fila
en las estaciones vacías
de aquel pueblo que sin nadie
las dedica al viento
entre estrellas, cinceles,
rosas y sedas,
lunas, soles y rocas
y tierra en el arado,
y amores y deseos,
que vuelan y no vuelven,
o vuelve en forma de sonrisa
en distraída lectura del poema.
El poema se ha llevado las palabras
cual taxista ayuda
a las maletas desvalidas
que duermen a la espera
del dulce despertar
o del parto doloroso
del poema.
"Los pequeños poemas se parecen a los taxistas
hacen fila en las estaciones
ayudan a las maletas desvalidas".
Etiquetas: Poesía




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